La Orden de Agarthia
La Orden es una institución nacida como organización militar devota del Mesías Rojo durante la era de Rocamar. Con el paso de los siglos se transforma en un estado territorial que domina desde el Gran Norte hasta Morgay y Vagarde. Su capital es Agarthia, levantada sobre islas y lagunas en Aurantia.
En «Nacidos de la Arena», La Orden se encuentra en decadencia. Los magistrados se han convertido en señores feudales, la corrupción domina el Senado y el cargo de Maestre conserva más simbolismo que virtud. Aun así, controla navíos, rutas comerciales y una tecnología superior a la de muchos pueblos de Aqueron.
Su poder depende de los drakkares y del Torreón del Dragón. Los magistrados se consideran herederos de los Celestiales, aunque buena parte de sus sabios niega la posibilidad de un pasado estelar. Esta contradicción expresa la pérdida de memoria: utilizan tecnologías derivadas de conocimientos antiguos mientras rechazan su verdadero origen.
La guerra entre Leopold III y Casio Trencavel divide la institución. Casio intenta resistir la traición del Maestre, pero Pazazu controla el corazón de Agarthia. La Orden termina funcionando como aparato de caza y suministro para el Igigi. Sus navíos buscan esclavos, sus soldados protegen una aristocracia degenerada y su tecnología alimenta un dominio monstruoso.
La Orden representa una advertencia central del lore: una institución puede conservar estandartes, títulos y ceremonias mientras traiciona por completo su propósito fundacional. Su relación con el Mesías Rojo se invierte. Nació para servirlo y termina sirviendo a su enemigo. Solo figuras desgajadas de ella, como Ragnar o Casio, conservan fragmentos de su honor original.
