Baalfegor
Baalfegor es un antiguo poder de Aqueron vinculado a las ruinas de Sippart, la Ciudad Roja. «Nacidos de la Arena» comienza con una figura encapuchada que emerge entre las ruinas dos mil años después de la caída de Cronos. El texto lo presenta como algo que ya no es plenamente humano, un caminante de la noche eterna que avanza hacia el este para cumplir un designio antiguo.
Siglos después se revela su intervención en la historia de Esaú. Cuando los aramitas del norte están a punto de desaparecer durante su éxodo, Baalfegor se manifiesta y ofrece salvación. Conduce al pueblo hacia una región fértil junto al Gran Mar del Norte, inspira la fundación de las Siete Ciudades Magníficas y exige la construcción de la Gran Pirámide Oscura. Allí recibe sangre y vísceras humanas, mientras los sacerdotes celebran ritos transmitidos por él.
Los seguidores de Esaú afirman que Baalfegor gobernó Aqueron durante la era de los Padres Celestiales y que Pazazu, su hijo bastardo, lo traicionó y usurpó su trono. La serie conserva parte de estas afirmaciones como tradición interna de sus fieles, aunque confirma la enemistad profunda entre ambos Igigi. Baalfegor utiliza el Urushdaur para transformar a Esaú y a otros elegidos, concediéndoles una longevidad que exige sometimiento y alimentación sacrificial.
Durante la gran batalla en la Ciudad de los Grandes Puertos, Baalfegor abandona a Esaú con el pretexto de salvar objetos sagrados. Pazazu interpreta la retirada como parte de su patrón de supervivencia: el antiguo Igigi evita las derrotas definitivas y sacrifica a sus servidores antes que exponerse. Baalfegor representa una forma arcaica de dominación basada en mito, culto y deuda. No gobierna simplemente por fuerza, sino haciendo que una nación desesperada confunda su dependencia con salvación.
