El gas de dragón es un recurso utilizado para inflar dirigibles, alimentar mecanismos y sostener parte de la tecnología de Constanza. Su olor metálico y su relación con las calderas aparecen en los niveles inferiores y durante los descensos.
Los barcos voladores dependen de globos unidos a cascos de madera mediante cuerdas y válvulas. El gas permite subir o descender en cavernas y abismos, aunque los equipos son antiguos, remendados y peligrosos.
El recurso procede de la misma economía construida alrededor de los dragones. La ciudad aprovecha aliento, hueso, polvo y gas, convirtiendo a las bestias en fundamento completo de su civilización. Cuando los dragones mueren y Constanza cae, esa infraestructura pierde continuidad. El gas de dragón representa una tecnología práctica, no una fuerza sobrenatural independiente.
Apariciones y relaciones canónicas
La tarjeta de El gas de dragón pertenece a la serie Llama y Ceniza. Su contenido procede de Ceniza de Dragón, Corazón de Dragón, Ojos de Dragón y Alas de Dragón. La cronología principal se sitúa en el año 6033 tras la caída de la Primera Ciudad.
Las visiones de Clea, las afirmaciones de Temis y Mefisto, las supersticiones sobre la ceniza y las interpretaciones de los alquimistas deben conservarse como perspectivas del canon cuando el texto no las confirma como hechos objetivos. Del mismo modo, las entidades de Lutecia no deben recibir una identidad definitiva más allá de lo mostrado: imitan, aprenden, cuentan y observan, pero su naturaleza completa permanece abierta.
Las conexiones con La Senda de las Estrellas y La Guerra de los Mil Tronos solo deben ampliarse mediante relaciones expresamente establecidas por las novelas. Este artículo está concebido como referencia de lore para lectores y creadores de contenido, no como autorización para introducir personajes, poderes, lugares o genealogías ajenos al material canónico.
