Los arcontes son entidades de naturaleza extraplana o transdimensional vinculadas a los conflictos más profundos de La Pureza. No deben entenderse únicamente como alienígenas biológicos. Pueden ocupar cuerpos, fusionarse con conciencias, crear avatares y establecer vínculos psíquicos que atraviesan distancia y tiempo.
Baalfegor y Abaddón son ejemplos centrales. La unión de Lys con Baalfegor produce Lys-Baalfegor, mientras Kadosh termina convertido en Kadosh-Abaddón. En ambos casos, la posesión no parece una sustitución instantánea y simple. La identidad original puede permanecer, resistir, colaborar o ser absorbida gradualmente.
Los arcontes utilizan servidores y linajes derivados, entre ellos Igigi y Lulu. Sus proyectos incluyen yihads, transformación de ejércitos y control de redes de información. La Hermandad, las Hermanas del Camino y las Hermanas Oscuras poseen conocimientos distintos sobre su origen y sus métodos.
Para la Cofradía de Inquisidores, representan una amenaza absoluta porque desafían la frontera entre cuerpo, alma y voluntad. Un individuo puede conservar su apariencia mientras otra conciencia actúa a través de él. Los protocolos ordinarios de detección biológica resultan insuficientes.
La serie evita ofrecer una explicación definitiva y única. Las fuentes religiosas hablan de dioses oscuros, mientras otras perspectivas los tratan como entidades de dimensiones superiores. Esa ambigüedad debe conservarse.
Dentro del Continuus Nexus, los arcontes simbolizan la colonización de la identidad. No buscan únicamente territorios. Quieren convertir personas, linajes y civilizaciones en extensiones de su voluntad. Su poder es mayor cuando la víctima interpreta la invasión como revelación, amor o cumplimiento del destino.
