Laertes es un almirante corsario y uno de los colaboradores más antiguos de Kadosh. En Vientos Estelares aparece en Al-Semanet, observando cómo la ciudad se ha transformado desde un asentamiento aramita hasta una metrópolis conectada con el comercio estelar. Su memoria conserva al hombre anterior al Mesías, y esa cercanía le permite formular dudas que otros considerarían blasfemia.
Cuando Kadosh abandona la ciudad en secreto, Laertes teme menos un ataque externo que los demonios que el emperador lleva consigo. Decide seguir su rastro hacia Rocamar, antigua fortaleza de Abaddón y lugar de la explosión conocida como Gehena. La desaparición posterior del almirante deja a la Confederación Corsaria sin uno de sus principales depositarios de memoria y equilibrio.
Laertes representa la lealtad crítica. No desea destruir a Kadosh ni usurpar su poder, pero se niega a confundir veneración con ceguera. Su conocimiento de Aqueron, Aurantia, Dilmun y las antiguas guerras lo convierte en testigo de conexiones que otros apenas intuyen.
La frase «Aurantia era Dilmun» surge en su conciencia como revelación o recuerdo fragmentario. Debe conservarse su carácter enigmático: la serie la presenta como pista de una continuidad histórica mayor, no como explicación completa.
Su ausencia pesa durante La Cruzada del Kurgán. Los corsarios carecen de su criterio cuando deben decidir cómo responder a Kadosh-Abaddón. En el lore, Laertes demuestra que los imperios necesitan testigos capaces de recordar quién era el líder antes de convertirse en mito. Sin esa memoria, toda transformación puede presentarse como cumplimiento inevitable del destino.
