Las anomalías estelares son puertas o deformaciones que permiten recorrer distancias imposibles para el viaje subluz. Forman una red irregular, peligrosa y no completamente obediente.
Después de la muerte de Clea y de la liberación de Temis y Mefisto, las anomalías ya no se abren para cualquiera. El cruce exige un navegante exomante unido a un sarcófago de tecnología exodita.
Las anomalías pueden juzgar, desviar o destruir naves. En El Cronista y El Tercer Sacrificio, cada tránsito implica un cuerpo sacrificado y una mente expuesta. No son motores de salto integrados en todas las astronaves, sino pasos externos que deben ser alcanzados en subluz.
Apariciones y relaciones canónicas
Apariciones principales: El Cronista y El Tercer Sacrificio, con trasfondo general.
Relaciones conocidas: Clea, Temis, Mefisto, navegantes exomantes, sarcófagos y rutas del Eternum.
Esta tarjeta pertenece a La Guerra de los Mil Tronos y se ha redactado a partir de los seis primeros libros disponibles: La Guerra de los Mil Tronos, El Cronista, El Tercer Sacrificio, Arconte, La Caza y Hinom. Cuando un dato procede de una crónica, una interpretación religiosa, una visión, un archivo imperial o una afirmación interesada, debe mantenerse ese grado de certeza y no transformarse automáticamente en hecho objetivo.
Límite canónico: No escribir que las naves saltan libremente fuera de la red. La serie continúa más allá de Hinom, por lo que las líneas futuras solo deben ampliarse cuando aparezcan en nuevos manuscritos o correcciones expresas del canon.
Para futuros creadores de contenido, este elemento debe presentarse siempre dentro de su contexto histórico y político, evitando convertir una referencia parcial en una explicación absoluta del Eternum.
Su valor dentro del lore reside también en las consecuencias que provoca sobre otros personajes, instituciones y linajes, no únicamente en los acontecimientos inmediatos de la escena donde aparece.
Las diferencias entre propaganda neoimperial, memoria personal, tradición religiosa y hecho comprobado forman parte deliberada de la narración y deben conservarse al resumir o adaptar este contenido.
