La Conjunción Infernal es el año cero del calendario imperial y el acontecimiento que fusionó incontables realidades en el Eternum. Civilizaciones, humanidades y tecnologías de líneas temporales distintas quedaron reunidas en una galaxia colosal.
La fusión empujó fragmentos de realidad hacia un futuro remoto y reescribió el cosmos con violencia. El origen exacto permanece desconocido para la mayoría.
Todos los conflictos de la serie ocurren dentro de sus consecuencias. Jared procede de una línea anterior; las ciudades de Mundo Ceniza conservan calendarios locales; el Neoimperio mide su persistencia desde la Conjunción. El término no es solo fecha: es herida fundacional, explicación religiosa y problema científico.
Apariciones y relaciones canónicas
Apariciones principales: Los seis libros.
Relaciones conocidas: El Eternum, Jared, los Neomenoch, el Hegemón, Exo y Khabal.
Esta tarjeta pertenece a La Guerra de los Mil Tronos y se ha redactado a partir de los seis primeros libros disponibles: La Guerra de los Mil Tronos, El Cronista, El Tercer Sacrificio, Arconte, La Caza y Hinom. Cuando un dato procede de una crónica, una interpretación religiosa, una visión, un archivo imperial o una afirmación interesada, debe mantenerse ese grado de certeza y no transformarse automáticamente en hecho objetivo.
Límite canónico: No convertirla en un simple choque de galaxias; fusionó realidades y líneas espacio-temporales. La serie continúa más allá de Hinom, por lo que las líneas futuras solo deben ampliarse cuando aparezcan en nuevos manuscritos o correcciones expresas del canon.
Para futuros creadores de contenido, este elemento debe presentarse siempre dentro de su contexto histórico y político, evitando convertir una referencia parcial en una explicación absoluta del Eternum.
Su valor dentro del lore reside también en las consecuencias que provoca sobre otros personajes, instituciones y linajes, no únicamente en los acontecimientos inmediatos de la escena donde aparece.
Las diferencias entre propaganda neoimperial, memoria personal, tradición religiosa y hecho comprobado forman parte deliberada de la narración y deben conservarse al resumir o adaptar este contenido.
