La Cofradía de Inquisidores combate herejías, posesiones y amenazas que comprometen la continuidad del Neoimperio. Sus miembros Kurgán usan exoarmaduras negras y ojos rojos en su iconografía canónica.
Ragnar de Hermón representa su vertiente disciplinada y operativa. La Cofradía puede actuar mediante investigación, ejecución o exorcismo, pero necesita colaborar con cronistas y Hermanas cuando la amenaza supera sus protocolos.
Wotan contempla utilizarla en la caza de Salomé, aunque rechaza una movilización visible que revele el miedo del Hegemón. La Cofradía es, por tanto, instrumento de ortodoxia y también recurso político cuyo despliegue comunica una acusación antes de que se pronuncie.
Apariciones y relaciones canónicas
Apariciones principales: El Tercer Sacrificio, La Caza y trasfondo general.
Relaciones conocidas: Ragnar, Dante, Wotan, la Iglesia de Nimrod y las amenazas arcónticas.
Esta tarjeta pertenece a La Guerra de los Mil Tronos y se ha redactado a partir de los seis primeros libros disponibles: La Guerra de los Mil Tronos, El Cronista, El Tercer Sacrificio, Arconte, La Caza y Hinom. Cuando un dato procede de una crónica, una interpretación religiosa, una visión, un archivo imperial o una afirmación interesada, debe mantenerse ese grado de certeza y no transformarse automáticamente en hecho objetivo.
Límite canónico: No confundir a los inquisidores con la Guardia Negra. La serie continúa más allá de Hinom, por lo que las líneas futuras solo deben ampliarse cuando aparezcan en nuevos manuscritos o correcciones expresas del canon.
Para futuros creadores de contenido, este elemento debe presentarse siempre dentro de su contexto histórico y político, evitando convertir una referencia parcial en una explicación absoluta del Eternum.
Su valor dentro del lore reside también en las consecuencias que provoca sobre otros personajes, instituciones y linajes, no únicamente en los acontecimientos inmediatos de la escena donde aparece.
Las diferencias entre propaganda neoimperial, memoria personal, tradición religiosa y hecho comprobado forman parte deliberada de la narración y deben conservarse al resumir o adaptar este contenido.
