Laertes Strong
Laertes Strong conecta la línea de Aqueron con la civilización corsaria de Dilmun. En «Nacidos de la Arena» aparece como un «regresado» rescatado de una barcaza perdida en el espacio. Su origen se remonta a Gaia y al antiguo Estado Alsimaico, y su linaje desciende de Harry Strong. Para los corsarios representa un superviviente de un tiempo tecnológico que ellos solo conocen mediante ruinas y archivos fragmentarios.
Tras ser interrogado y aceptado, Laertes utiliza sus conocimientos para impulsar la recuperación científica de Dilmun. En «Imperios, Dunas y Estrellas», una década de trabajo lo ha convertido en director supremo del Instituto Tecnológico Imperial. Reorganiza las expediciones arqueológicas, sustituyendo el saqueo por investigación sistemática, y reconstruye capacidades industriales perdidas.
Su gran proyecto es el «Gilgamesh», primera astronave corsaria de clase Titán. La nave puede transportar a mil quinientas personas y operar con una flotilla de cazas de largo alcance. Más que un vehículo, simboliza que la humanidad corsaria vuelve a producir tecnología propia en vez de depender de reliquias.
Laertes conoce el peligro de los Igigi y considera que la supervivencia humana exige estudiar mundos destruidos por ellos. Sus diarios muestran que comprende la dimensión profética del conflicto y que teme que el sueño de reconstrucción se transforme en pesadilla. Al final, el «Gilgamesh» alcanza Aqueron y permite el encuentro entre Dilmun y Kadosh.
Laertes no es solo científico. Es custodio de una continuidad histórica rota. Su conocimiento convierte el pasado en herramienta y hace posible que la victoria planetaria del Mesías Rojo se proyecte hacia las estrellas. En él se unen memoria de Gaia, tecnología corsaria y guerra futura contra los Reyes Dragón.
