Lore

Manfred Farragut, Ralph Richardson y Sophia Irwin

En enero de 2011, en el sur de Pakistán, el fotoperiodista Ralph Richardson viaja en un humvee junto a Manfred Farragut —un hombre de porte militar pero identificación civil, reservado y siempre pendiente de su teléfono— y una misteriosa mujer que se presenta como Sophia Irwin, a quien Richardson sospecha vinculada a la NSA. Los tres han sido invitados por George Youkhanna, antiguo conservador del Museo de Bagdad —cé...

En enero de 2011, en el sur de Pakistán, el fotoperiodista Ralph Richardson viaja en un humvee junto a Manfred Farragut —un hombre de porte militar pero identificación civil, reservado y siempre pendiente de su teléfono— y una misteriosa mujer que se presenta como Sophia Irwin, a quien Richardson sospecha vinculada a la NSA. Los tres han sido invitados por George Youkhanna, antiguo conservador del Museo de Bagdad —célebre por intentar salvar sus colecciones durante el saqueo de 2003 tras la invasión de Irak— para presenciar un hallazgo en Mohenjo-Daro, una de las ciudades más antiguas conocidas.

El viaje transcurre bajo la sombra de Alsima, un profeta terrorista casi mítico cuyo culto, más que una doctrina religiosa convencional, parece una fe antigua resucitada de las arenas del desierto. Este hilo argumental, aparentemente ajeno al resto de Crónicas de Aqueron, converge progresivamente con la trama general de los Anu: el propio Farragut porta un objeto —un medallón que provoca en Richardson un frío "distinto al del medallón"— que lo vincula al mismo tipo de reliquias (como la de Filip Leblanc o el viajero espacial del siglo XXIII) asociadas a los Anu y a sus puertas entre mundos.

La frase de Farragut de que "no todos están en la Tierra" resume el papel de este grupo dentro de la saga: confirmar que la amenaza de los Anu no se limita a la Escocia victoriana o al mundo de Aqueron, sino que se extiende a la Tierra contemporánea, tejiendo una red de conspiraciones, cultos y hallazgos arqueológicos que preparan, en distintas épocas, la misma "siega" que ya ha devastado Londres y el propio Aqueron.

Richardson, veterano fotoperiodista de guerra con un humor socarrón que ni la pólvora ha logrado apagar, funciona como los ojos del lector dentro de esta trama: percibe que hay "algo más" detrás de la invitación de Youkhanna que no está en el papel oficial, y que ese "algo" —vinculado al hallazgo arqueológico de Mohenjo-Daro, al culto de Alsima y a los objetos que porta Farragut— puede tener consecuencias muy superiores a un simple reportaje. Este hilo, aparentemente independiente de Aqueron, es una de las piezas que Tolmarher usa para tender puentes explícitos hacia otras series del Continuus Nexus ambientadas en el siglo XXI y más allá.