Lore

La Brecha

La Brecha es la grieta luminosa, azul como hielo eterno, que aparece fija en el cielo de Londres tras el Eclipse Constante que sume al Reino Unido en una noche perpetua. Descrita al principio como un fenómeno astronómico inexplicable, la Royal Society —a través de Charles Darwin, Joseph Hooker y los estudios del arqueólogo Edgar Mcelroy— llega a la conclusión de que no es luz, sino una puerta: un portal cíclico entre...

La Brecha es la grieta luminosa, azul como hielo eterno, que aparece fija en el cielo de Londres tras el Eclipse Constante que sume al Reino Unido en una noche perpetua. Descrita al principio como un fenómeno astronómico inexplicable, la Royal Society —a través de Charles Darwin, Joseph Hooker y los estudios del arqueólogo Edgar Mcelroy— llega a la conclusión de que no es luz, sino una puerta: un portal cíclico entre mundos que ya se abrió en el pasado, según revelan las runas del Círculo de Brodgar, en las islas Orcadas. Es precisamente sobre ese crómlech neolítico donde se localiza el epicentro de la grieta.

Los Regresados de Londres desarrollan una fascinación reverencial hacia La Brecha: trepan muros, chimeneas y campanarios para contemplarla fijamente durante días, como si la grieta fuera un altar o un oráculo que les llama. Cuando el HMS Deméter, con Walter Stewart, William Macfair (ya transformado), Connor Thomas, Edgar Mcelroy y el resto de la tripulación, sobrevuela el Círculo de Brodgar, la nave es absorbida por La Brecha en una secuencia catastrófica: el aire se vuelve cristal líquido, la gravedad fluctúa y el dirigible aparece partido en dos sobre un mundo alienígena de dos lunas, cordilleras de hielo y junglas imposibles: Aqueron.

A lo largo de la saga, La Brecha se revela como solo una de las muchas puertas ("puertas tormenta", según las llama Aedh Drummond) que los Anu utilizan para desplazarse entre líneas temporales y mundos distintos —incluyendo la Tierra de varias épocas históricas y planetas de un futuro interestelar—, con el fin de "cosechar" oro, almas y recursos antes de abandonar cada realidad convertida en un erial estéril.

Antes de tragarse al Deméter, La Brecha se manifiesta como un espejo líquido que deforma el paisaje circundante: las nubes se curvan hacia ella, el aire se ondula como si la nave entrara en el aliento de una criatura colosal, y el propio tiempo parece torcerse en el instante del cruce. Esa descripción, repetida con variaciones en otros puntos de la saga, es la primera pista textual de que las "grietas" del cielo no son un fenómeno físico aislado, sino la firma visual reconocible de cualquier portal abierto por los Anu, ya aparezca sobre Londres, sobre el Círculo de Brodgar o en cualquier otro punto del multiverso.