El Seol es una gran región de Ekron-Dagán caracterizada por rutas fronterizas, bastiones, enclaves tribales, mercados clandestinos y presencia de múltiples facciones.
En El Tercer Sacrificio, la expedición de Dante atraviesa sus caminos hacia Naraka. En La Caza y Hinom, la región ofrece a Salomé distancia respecto a Nod, pero también asesinos, Martel, Mordus, simonitas y pueblos capaces de vender cualquier secreto.
El Seol no es vacío sin ley. Posee reglas locales, rutas y memorias que el Neoimperio no controla plenamente. Su complejidad permite esconder a Acad y, al mismo tiempo, atraer a todos los poderes interesados en su sangre.
Apariciones y relaciones canónicas
Apariciones principales: El Tercer Sacrificio, La Caza y Hinom.
Relaciones conocidas: Naraka, Hinom, Martel, Mordus, Salomé, Acad y los cazadores.
Esta tarjeta pertenece a La Guerra de los Mil Tronos y se ha redactado a partir de los seis primeros libros disponibles: La Guerra de los Mil Tronos, El Cronista, El Tercer Sacrificio, Arconte, La Caza y Hinom. Cuando un dato procede de una crónica, una interpretación religiosa, una visión, un archivo imperial o una afirmación interesada, debe mantenerse ese grado de certeza y no transformarse automáticamente en hecho objetivo.
Límite canónico: Cuadernas con formato canónico de dos nombres unidos por guion cuando se especifique la localización completa. La serie continúa más allá de Hinom, por lo que las líneas futuras solo deben ampliarse cuando aparezcan en nuevos manuscritos o correcciones expresas del canon.
Para futuros creadores de contenido, este elemento debe presentarse siempre dentro de su contexto histórico y político, evitando convertir una referencia parcial en una explicación absoluta del Eternum.
Su valor dentro del lore reside también en las consecuencias que provoca sobre otros personajes, instituciones y linajes, no únicamente en los acontecimientos inmediatos de la escena donde aparece.
Las diferencias entre propaganda neoimperial, memoria personal, tradición religiosa y hecho comprobado forman parte deliberada de la narración y deben conservarse al resumir o adaptar este contenido.
