Los Neffut-Kurgán constituyen una nobleza guerrera superior dentro del linaje Kurgán. Han trascendido mediante el Urushdaur en una vertiente arcóntica sometida al Hegemón y ajena al Khabal.
Poseen colmillos, regeneración mejorada, fuerza, velocidad y longevidad extraordinarias. Solo pueden alimentarse de sangre humana, entregada por creyentes como tributo sagrado.
Vidarna introduce esta casta a Jared. Su aspecto provoca terror porque conserva rasgos humanos bajo una transformación que los supera. Los Neffut sirven a Igigi y a la estructura imperial, pero no deben confundirse con demonios del Khabal. Su condición es una forma controlada de trascendencia utilizada por el Neoimperio.
Apariciones y relaciones canónicas
Apariciones principales: La Guerra de los Mil Tronos y trasfondo general.
Relaciones conocidas: Vidarna, los Kurgán, el Urushdaur, los Igigi y el Hegemón.
Esta tarjeta pertenece a La Guerra de los Mil Tronos y se ha redactado a partir de los seis primeros libros disponibles: La Guerra de los Mil Tronos, El Cronista, El Tercer Sacrificio, Arconte, La Caza y Hinom. Cuando un dato procede de una crónica, una interpretación religiosa, una visión, un archivo imperial o una afirmación interesada, debe mantenerse ese grado de certeza y no transformarse automáticamente en hecho objetivo.
Límite canónico: No clasificarlos como no humanos absolutos ni como cultistas del Khabal. La serie continúa más allá de Hinom, por lo que las líneas futuras solo deben ampliarse cuando aparezcan en nuevos manuscritos o correcciones expresas del canon.
Para futuros creadores de contenido, este elemento debe presentarse siempre dentro de su contexto histórico y político, evitando convertir una referencia parcial en una explicación absoluta del Eternum.
Su valor dentro del lore reside también en las consecuencias que provoca sobre otros personajes, instituciones y linajes, no únicamente en los acontecimientos inmediatos de la escena donde aparece.
Las diferencias entre propaganda neoimperial, memoria personal, tradición religiosa y hecho comprobado forman parte deliberada de la narración y deben conservarse al resumir o adaptar este contenido.
