El polvo de dragón es una sustancia blanquecina, acre y ligeramente dulce, consumida por Maximilian mediante un tubo de plata. Produce energía, euforia y sensación de rejuvenecimiento.
Su origen se relaciona con restos de dragón y con la alquimia de Constanza. Maximilian lo llama polvo de vida y polvo de los Padres, aunque reconoce la mentira y dependencia que contiene. El consumo revela la degradación de un hombre que predica disciplina mientras se entrega a placer y adicción.
El polvo no debe confundirse con la ceniza ambiental ni con el Elixir oracular. Es un producto refinado y valioso, asociado al comercio, el vicio y los secretos de los alquimistas. Dentro del lore, muestra cómo una civilización puede transformar el cadáver de sus criaturas sagradas en energía, material y droga.
Apariciones y relaciones canónicas
La tarjeta de El polvo de dragón pertenece a la serie Llama y Ceniza. Su contenido procede de Ceniza de Dragón, Corazón de Dragón, Ojos de Dragón y Alas de Dragón. La cronología principal se sitúa en el año 6033 tras la caída de la Primera Ciudad.
Las visiones de Clea, las afirmaciones de Temis y Mefisto, las supersticiones sobre la ceniza y las interpretaciones de los alquimistas deben conservarse como perspectivas del canon cuando el texto no las confirma como hechos objetivos. Del mismo modo, las entidades de Lutecia no deben recibir una identidad definitiva más allá de lo mostrado: imitan, aprenden, cuentan y observan, pero su naturaleza completa permanece abierta.
Las conexiones con La Senda de las Estrellas y La Guerra de los Mil Tronos solo deben ampliarse mediante relaciones expresamente establecidas por las novelas. Este artículo está concebido como referencia de lore para lectores y creadores de contenido, no como autorización para introducir personajes, poderes, lugares o genealogías ajenos al material canónico.
