Las Tierras de Ceniza son el territorio donde se desarrollan las cuatro novelas. El cielo permanece cubierto, la niebla y el polvo dominan el paisaje y las ciudades sobreviven en montañas, cordilleras y alturas separadas por abismos.
La ceniza puede proceder de volcanes extinguidos o, según la tradición, de dragones consumidos por su fuego interior. Esa incertidumbre forma parte del mundo: historia, religión y fenómeno natural se mezclan hasta resultar inseparables.
Las ciudades escudo dependen de dragones, gas, dirigibles y tecnologías heredadas. Fuera de ellas se extienden desiertos muertos, mares de ceniza y regiones donde viven clanes, espectros y Hambrientos. El aislamiento favorece castas y cultos locales. Las Tierras de Ceniza son Mundo Ceniza en una etapa histórica anterior a la llegada de fuerzas y personajes de otras series. Su pasado explica parte de las leyendas que reaparecerán en el Continuus Nexus.
Apariciones y relaciones canónicas
La tarjeta de Las Tierras de Ceniza pertenece a la serie Llama y Ceniza. Su contenido procede de Ceniza de Dragón, Corazón de Dragón, Ojos de Dragón y Alas de Dragón. La cronología principal se sitúa en el año 6033 tras la caída de la Primera Ciudad.
Las visiones de Clea, las afirmaciones de Temis y Mefisto, las supersticiones sobre la ceniza y las interpretaciones de los alquimistas deben conservarse como perspectivas del canon cuando el texto no las confirma como hechos objetivos. Del mismo modo, las entidades de Lutecia no deben recibir una identidad definitiva más allá de lo mostrado: imitan, aprenden, cuentan y observan, pero su naturaleza completa permanece abierta.
Las conexiones con La Senda de las Estrellas y La Guerra de los Mil Tronos solo deben ampliarse mediante relaciones expresamente establecidas por las novelas. Este artículo está concebido como referencia de lore para lectores y creadores de contenido, no como autorización para introducir personajes, poderes, lugares o genealogías ajenos al material canónico.
