La Guerra Eterna es el nombre que recibe la continuidad de conflictos que atraviesan el Eternum después de la Conjunción Infernal. No se limita a una campaña única: engloba choques entre humanos, demonios, crepusculares, híbridos y herederos de civilizaciones antiguas.
La fragmentación de la Esfera Humana impide una paz general. Cada cuaderna conserva enemigos, dogmas y tecnologías capaces de reactivar luchas olvidadas. Los Cazadores de Demonios, Pérgamo y Mundo Ceniza son productos distintos de ese mismo ciclo.
La Senda de las Estrellas no escapa a la guerra aunque se presente como exploración. En Thyara, la tripulación interviene en una revuelta; en Pérgamo entra en una disputa de linajes; en Mundo Ceniza se encuentra con fuerzas que enlazan la serie con la Guerra de los Mil Tronos.
Apariciones y relaciones canónicas
La tarjeta de La Guerra Eterna pertenece a la serie La Senda de las Estrellas y debe interpretarse principalmente a partir de Cazador de demonios, El Navegante, La Exomante y El Hereje. Su información se integra con los antecedentes de Khaos y Oscuridad, La Pureza y Leyendas del Sol Negro únicamente cuando las novelas establecen el vínculo mediante nombres, linajes, tecnologías o acontecimientos reconocibles.
Dentro de la cronología, los hechos principales se sitúan alrededor de los años 10180–10199 posteriores a la Conjunción Infernal. Las afirmaciones religiosas, proféticas o metafísicas deben conservarse como creencias o interpretaciones cuando el texto no las confirma de manera objetiva. En particular, las versiones de Ká, Abaddón, los cultos de Pérgamo y los recuerdos alterados pueden ser parciales, interesadas o incompletas.
Este concepto forma parte de la estructura de novela río del Continuus Nexus: sus consecuencias pueden reaparecer en otras cuadernas y series. La continuidad debe respetar la grafía canónica de lugares, linajes y artefactos, así como la diferencia entre tecnología Exo, afinidad genética y poder arconte.
