El Torreón del Dragón y los drakkares
El Torreón del Dragón es la gran infraestructura militar de Agarthia. Se alza como una construcción negra, ciclópea, junto al Palacio del Maestre y desciende hasta las profundidades del lecho de Aurantia. Sus más de cien niveles albergan dársenas, talleres, cámaras blindadas, templos militares y mecanismos de elevación.
Los drakkares se construyen como cascos de galeras, pero no navegan por agua. Son navíos lunares sostenidos por enormes globos estáticos alimentados por gases ardientes extraídos del subsuelo mediante tuberías de bronce. Pueden cruzar continentes en pocos días y transportar mercancías, soldados, esclavos o artillería.
La Orden atribuye la construcción del Torreón al arquitecto Walter Stewart, aunque Pazazu afirma haber entregado los planos y el secreto del gas cinco siglos antes. Esta revelación muestra que la superioridad tecnológica agarthiana depende de un pacto con el Igigi. La tecnología no es neutral: su origen condiciona la institución que la controla.
Durante la Guerra Civil y las campañas posteriores, los drakkares permiten a Leopold y Pazazu proyectar fuerza sobre el Gran Asoka, la Dorsal y las Siete Ciudades. También se convierten en vulnerabilidad. Noah y Charlize capturan uno y apresan a Leopold. En la batalla de la Ciudad de los Grandes Puertos, distintas escuadras de drakkares intercambian fuego y Pazazu utiliza versiones artilladas para bombardear la Pirámide Negra.
El Torreón y sus naves simbolizan la mezcla de ingeniería, ritual y secreto propia de Aqueron. Para los pueblos de las montañas son barcas celestes; para La Orden, fundamento de su hegemonía; para Pazazu, herramientas prestadas a servidores. Su captura permite que los aliados de Kadosh comprendan que la tecnología de los falsos dioses puede ser arrebatada y utilizada contra ellos.
