Agarthia y Aurantia
Agarthia es la ciudad sirena de Aqueron occidental, levantada sobre una isla y numerosos islotes en la laguna de Aurantia. Su silueta de palacios, puentes, murallas y torres recuerda una época de esplendor, pero «Nacidos de la Arena» la muestra como una urbe enferma, cubierta de barro, peste, crimen y abandono.
Aurantia nació del cataclismo de Rocamar, cuando las aguas cambiaron y engulleron territorios anteriores. La laguna adopta forma de media luna y sirve como núcleo geográfico de La Orden. En sus orillas se concentran el Palacio del Maestre, el Senado y el Torreón del Dragón.
La arquitectura de Agarthia conserva la grandeza de una civilización que ha perdido su memoria. Sus magistrados hablan de los Celestiales y de Gaia como mitos, mientras utilizan tecnología derivada de conocimientos que no comprenden. El contraste entre monumentos y corrupción convierte la ciudad en símbolo de una gloria que se niega a reconocer su muerte.
La Guerra Civil iniciada por Leopold y Casio rompe el equilibrio interno. Pazazu se oculta tras el Maestre y utiliza la ciudad como centro de esclavitud, comercio y alimentación. Los drakkares parten desde Agarthia para cazar seres humanos y sostener a los lulu.
En «Imperios, Dunas y Estrellas», el nombre de Aurantia adquiere además un sentido de enlace con Dilmun. La inscripción «Aurantia et Dilmun» en la Roca Negra Sumergida de Agarthia confirma una conexión antigua entre el planeta aislado y la civilización estelar. Cuando el «Gilgamesh» alcanza Aqueron, esa memoria enterrada empieza a recuperar significado. Agarthia deja de ser solo una capital decadente: se revela como depósito de una historia compartida que puede reabrir los caminos entre mundos.
