Lore

Cinnia

## Cinnia Cinnia es Reina Dragón de Drakon, antigua aliada y amante de Abaddón. Su figura atraviesa varias épocas del Continuus Nexus y en «Mesías Rojo» aparece primero como recuerdo de Jonah Fox y después como gobernante Igigi de una civilización subterránea tecnológicamente avanzada. A diferencia de muchos Igigi masculinos, cuya transformación produce cuerpos monstruosos, Cinnia conserva una belleza humana casi per...

Cinnia

Cinnia es Reina Dragón de Drakon, antigua aliada y amante de Abaddón. Su figura atraviesa varias épocas del Continuus Nexus y en «Mesías Rojo» aparece primero como recuerdo de Jonah Fox y después como gobernante Igigi de una civilización subterránea tecnológicamente avanzada.

A diferencia de muchos Igigi masculinos, cuya transformación produce cuerpos monstruosos, Cinnia conserva una belleza humana casi perfecta. Esa apariencia no elimina su naturaleza depredadora. Necesita sangre y carne, aunque ha pactado con los drakonianos no alimentarse de humanos y utiliza primates como sustituto.

Su poder se debilitó cuando Abaddón comenzó a crear nuevos Igigi mediante Urushdaur y dejó de favorecerla. Cinnia respondió con una alianza secreta con los habitantes de Drakon. A cambio de protección, ellos desarrollaron sistemas de escudo de energía excepcionales. La Reina convirtió así el conocimiento en muralla frente a enemigos más poderosos.

Akibel, señor de Erebus, la convoca a una reunión secreta junto con otros Reyes Dragón no alineados de forma directa con Abaddón. La lista excluye a Sidi Alsima, Astarot y Saqqarh. Cinnia comprende que se prepara una ruptura del equilibrio imperial y decide acudir.

Dentro del lore, Cinnia representa una forma sofisticada de supervivencia Igigi. No gobierna únicamente mediante terror, sino mediante pactos, tecnología y administración. Su memoria alcanza épocas anteriores a la situación de Aqueron, y su nombre enlaza las experiencias del primer Mesías Rojo con las luchas de Kadosh y Dilmun. Es enemiga potencial, aliada circunstancial y soberana celosa de su independencia. Su belleza, lejos de humanizarla, hace más peligrosa su capacidad para atraer obediencia.